julio 21, 2011

Despertar

En ocasiones he estado en lo más alto de los cielos, tan alto que he podido palpar las formas de la santidad, tan cerca que he podido conocer la esencia de la luz. Pero otras veces he caído hasta las bases del más profundo abismo, envuelto por la más densa y repugnante oscuridad, esclavo del pecado y propiedad de la despreciable mortandad.

Verdaderamente hay una lucha en mí. Mi rostro se quiebra en mil formas y cada día mi alma se esconde tras una de ellas. Es cierto, hago lo que no quiero hacer y la agonía de mi espíritu no me permite vivir. Sin embargo hoy he despertado y lo he entendido, a lo sumo la batalla ha sido intensa y he recibido muchas heridas, pero ahora entiendo que me ha sido prolongada la vida y no aceptaré ser derrotado.

Aquel que escucha la voz del silencio puede contemplar aquello que es invisible, lo afirmo porque he podido hacerlo…

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